¿De dónde vienen los nombres de los modelos y marcas de los coches?

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¿Alguna vez te has preguntado quién “bautiza” a los modelos de los coches? ¿Y de dónde vienen el nombre de las marcas? ¿Por qué les ponen los nombres que les ponen? ¿Qué criterios siguen los fabricantes a la hora de fijar la nomenclatura de sus vehículos? Nombres de proyectos, de empresas, de marcas, de productos… En general, los nombres deben ser únicos, cortos, fáciles de recordar, con buena sonoridad en diferentes idiomas, creativos, que apele a las características o a la esencia de lo que representan…

El caso más representativo es el de las marcas que son bautizadas con el nombre de sus fundadores: Citroën, Ford, Ferrari, Porsche, Renault, Harley-Davidson…..

Sin embargo, éste no es el común denominador, como podremos ver a continuación el nombre de otras marcas no es tan sencillo adivinar de dónde viene.

Audi: Audi procede de la traducción del apellido alemán de August Horch, diseñador de coches, al latín, con el significado de “escucha”. Con este nombre se denomina a un excelente vino de El Penedés por cuyos viñedos cruza la famosa Via Augusta…

Jaguar: fundada como “Swallow Sidecar Company” fue renombrada después de la II Guerra Mundial a su nombre actual debido al desafortunado uso de las iniciales “SS”

Mercedes: El nombre de estos coches corresponde a una niña vienesa de once años, hija de una dama de origen español, casada con el comerciante y cónsul general, Emil Jellinek, un entusiasta del incipiente automovilismo de principios del siglo XX. Dicho cónsul hace un pedido importante de un nuevo diseño a Daimler, inventor y constructor automovilístico, con la proposición de otorgar a dichos coches el nombre de su hija Mercedes. Este nombre tuvo tanta aceptación que se decidió denominar así a todos los coches de Daimler.

Rover: inicialmente fundada como empresa de bicicletas, uno de sus modelos fue bautizado como Rover (persona que viaja sin destino fijo), para simbolizar la libertad de movimiento. Tanto éxito tuvo que decidieron fundar la Rover Cycle Company Ltd en 1896. Y en 1902 nació su primer vehículo.

Toyota: Kiichiro Toyoda crea en 1937 Toyota Motor, cambiando la “d” de su apellido por una “t” para facilitar su pronunciación.

Volvo: significa ‘yo ruedo’ en latín por la evidente relación con las ruedas de los vehículos.

Vespa: En italiano esta palabra significa “avispa”. Y se le denominó así porque esta moto recuerda a dicho animal.

Elegir un nombre, algo que en marketing se conoce como “naming”, no suele ser sencillo, así que ¿cómo lo hacen las casas de automóviles?

Al menos de momento podemos distinguir dos grandes “tendencias” por identificarlas de alguna forma. Por un lado están los coches que más que nombres tienen números. Es el caso, por ejemplo de Peugeot, que nombra a sus modelos con tres números: 206, 308… ¿Qué significa cada número? Lo veremos muy claro utilizando como muestra el modelo 308: el 3 (la centena) se refiere a la gama, el 0 está siempre en todas las nomenclaturas, y el 8 hace referencia a la versión (antes del 308, estuvo el 307). Este modo de elegir nombres lo vemos también en fabricantes como Audi, BMW o Mercedes. De esta forma lo que sería el “nombre propio” es el de la marca, mientras que el modelo concreto se identifica con algún número o alguna letra y número.

La segunda tendencia a la hora de elegir nombres es mucho más creativa. Nombres propios, regiones, ciudades han servido de inspiración para bautizar modelos de diferentes marcas, aunque completamente exentos de polémicas. Por ejemplo, cuando Seat decidió llamar a uno de sus modelos Arosa no se esperaba que un sector gallego exigiese que lo cambiase por Aorusa, que es el nombre en gallego.

Cruzar las fronteras también se las trae. Lo que en un lugar significa una cosa en otro sitio significa algo totalmente distinto. Y hay que contar con la imaginación (a veces malpensada) de los automovilistas. Por ejemplo, el Volkswagen Jetta sufrió bromas sobre la “jeta”. El Fiat Regata cambió su nombre en Suecia porque allí regata significa algo menos afortunado… Hay unos cuantos modelos que, en ese sentido, han sufrido chistes y burlas, o podrían sufrirlos. Por aquí no se vende, pero imagínate que ves pasar un Mazda Laputa. En los años 70, en México Chevrolet tuvo que renombrar su modelo Nova porque los conductores afirmaban “que no iba”. Otro sufrido automóvil es el Lamborghini Reventón, que debe su nombre a un toro de lidia… pero en el subconsciente todos pensamos que sus neumáticos no son tan fiables como deberían. Otro caso famoso en España es el del Mitsubishi Pajero que fue renombrado aquí por Montero.

Otra técnica para crear los nombres es combinar varias palabras. ¿Sabías que el Renault Twingo debe su nombre a la fusión de los bailes Twist, Swing y Tango? El Kia Picanto nace de la unión de las palabras piquant (picante) y canto (canción).

Otros no se complican tanto. Es conocidísima la afición a la tauromaquia de Lamborghini, así que buscar nombres para sus coches se hizo más fácil: toros de lidia famosos y objetos o herramientas relacionadas con el mundo del toreo. ¿Te habías dado cuenta de que Lancia utiliza las letras griegas para encontrar apelativos para sus automóviles? Repasa tus lecciones de griego y localiza a Thema, Epsilon… ¿Y qué dices de la reina de las ciudades? Ibiza, Toledo, León… Seguro que no tienes ninguna duda sobre a qué casa nos referimos.

Fuentes: blog.certifiedfirst.es, Wikipedia

@23MarioMD

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