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Consejos sencillos para alargar la vida de tu coche.

Unos sencillos consejos consiguen que el motor de nuestro coche dure más. Para ello, debemos saber qué revisar y qué cambiar en el momento oportuno, además de atender a algunas claves de conducción. En nuestra tienda disponemos de todo tipo de recambios y accesorios, visítanos sin compromiso en C/Embajadores 127 de Madrid, pampanas.es , por vía telefónica (91 528 32 44) o mandando un e-mail solicitando información a gestion@pampanas.es , ¡te asesoraremos!

Para empezar, levantar el capó y echar un vistazo de vez permite advertir dónde se sitúan elementos como el filtro del aire, la batería y los depósitos de líquidos (refrigerante, líquido de frenos, agua limpiaparabrisas, varilla y llenado del aceite del motor…) Y ya puestos, ¿por qué no conocer lo esencial para que todo funcione mejor y saber cómo influir para que el “corazón” de nuestro vehículo se mantenga en plena forma?

Podemos incidir sobre dos aspectos. Uno que podemos llamar pasivo, relativo al mantenimiento periódico del motor, llevando a cabo la sustitución de los elementos que sufren desgaste, como líquidos y filtros. Y un segundo aspecto, que podemos considerar activo y que se corresponde con la utilización del vehículo, las condiciones climáticas…

Sobre la faceta pasiva, atiende a las necesidades que fija el fabricante para el mantenimiento, que debe efectuar un profesional con todas las garantías. Es necesario que periódicamente (por kilómetros o tiempo), se sustituyan el aceite del motor y los filtros de aceite, aire y combustible, además de líquidos como el anticongelante/refrigerante y el de frenos. Sobre el encendido, si el motor es de gasolina habrá que cambiar bujías; en los Diesel tocará algo similar con los calentadores, aunque cada más tiempo y kilometraje.

Es importante sustituir, cuando llegue el momento indicado y en caso de montarla, la correa de distribución y sus periféricos (rodillos guía, tensores, correa de la bomba de agua si se acciona con la correa de distribución o por otra interna…), aparte de las correas auxiliares.

Además, debemos revisar los niveles de los líquidos: aceite, anticongelante/refrigerante, líquido de frenos, agua del limpiaparabrisas y servo-dirección, siempre en su nivel máximo sin excederse.

Sobre el mantenimiento activo, hay situaciones donde intervenir para que el motor sufra lo mínimo y rinda el máximo. El cuidado más importante se produce en el arranque: es el punto que ocasiona mayor desgaste, sobre todo con temperaturas bajas. Entonces, el aceite, acumulado en el cárter, la zona más baja del propulsar, requiere un instante para subir y engrasar la mecánica. Por ello hay que evitar acelerones e incluso tocar el pedal del acelerador al dar el contacto. Después, durante unos minutos, realizaremos una conducción tranquila hasta que el motor logre su temperatura idónea de funcionamiento, cuando el aceite se hace más fluido lubricándolo perfectamente. Y otro tanto con el anticongelante/refrigerante, que alcanzará su temperatura ideal en ese mismo punto.

En trayectos cortos o urbanos el motor funciona en diferentes zonas de rendimiento, lo que puede provocar que si le pidamos más de lo habitual no responda satisfactoriamente, sobre todo en la zona alta de las revoluciones. Con todo, no se trata de un problema serio: como suele decirse, “el coche se va acomodando”.

Hay que procurar que el uso que demos al vehículo sea variado. Algunos momentos, por condicionamientos de tráfico o de la carretera, será necesaria una conducción sosegada y tranquila. En otros, podremos ir de forma más “viva”, llevando al motor a regímenes de revoluciones (sin excederse, claro) más elevados, siempre con una conducción segura.

Ojo, nuestra conducción influye de forma determinante en la vida del motor, por lo que debe ser la correcta para cada momento para éste se muestre eficiente, tanto en funcionamiento como por consumo. No acelerar o frenar sin motivo, adaptar cada marcha del cambio a la velocidad, la carga las condiciones de la ruta y la climatología es decisivo.

No siempre es cosa de economizar carburante: circular pensando en ahorrar puede ocasionar averías en elementos afines al motor, como el filtro de partículas o FAP en los Diesel, la válvula EGR de recirculación de gases en el escape, el turbo o en los medios de admisión y escape, que necesitan de diferentes regímenes de revoluciones para su buen hacer. Es decir, motor y componentes necesitan “estirar las piernas” para no volverse sedentarios.

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Fuente : http://www.autoclubmutua.es/

En general, ¿Qué es lo que más debes tener en cuenta en el mantenimiento de tu coche?

Nuestro automóvil apareja un mantenimiento, que poco a poco, será más gravoso porque se amontonarán elementos a sustituir. En todo caso, para llevar el coche punto y evitar averías inesperadas nada mejor que seguir el manual del fabricante y seguir los consejos que te refrescamos en estas líneas.

Cualquier elemento es susceptible de rotura por rozamiento, vibraciones, degradación o movimiento, y los hay que se corresponden con el desgaste por uso: neumáticos, discos y pastillas de aceite, filtros, bujías —en motores de gasolina—, frenos, embrague, amortiguadores y correas. Otros deben aguantar, salvo fallo, como los inyectores, la bomba del agua o la de la gasolina, el turbo o la centralita electrónica. Entre los caros, pero de larga duración: el catalizador y el filtro de partículas Diesel, que se mueven en unos 1.000 euros.

Al contrario de lo que muchos creen, no es preciso acudir al servicio oficial de la marca para hacer la revisión, aunque cada fabricante facilita a su red el utillaje y la formación más adecuados. En todo caso, podemos ahorrar un buen dinero —hasta un 30 por ciento, según Audatex— acudiendo a centros multimarca. Y se puede hacer incluso dentro de la garantía oficial, siempre que se respeten las indicaciones recogidas en el manual de servicio del vehículo. Ojo, las ampliaciones de garantía sí suelen obligar a llevar al coche a la red del fabricante.

Para no olvidarnos de la revisión, existen aplicaciones para smartphone que recuerdan los kilómetros, la fecha y hasta el momento de acudir a la ITV. Recuerda que tienes derecho a solicitar al taller un presupuesto o un tope para el mismo, las piezas sustituidas y las explicaciones que estimes oportunas por las operaciones realizadas. La garantía por los trabajos efectuados es de tres meses ó 2.000 km, aunque algunos centros garantizan de por vida posibles fallos motivados por mano de obra.

Aceite y otros fluidos

La vida del motor depende, en gran medida, de la calidad del engrase. En cada revisión hay que sustituir el aceite —y entre ellas verificar el nivel, a ser posible cada 15 días, chequeando que quede entre las marcas de la varilla— y su filtro. No basta con añadir, pues se degrada y pierde propiedades. Sobre el líquido de frenos, 80.000 km son razonables para cambiarlo. Cada 30.000 km, haz lo propio con los filtros de aire, combustible y polen. Otra cosa: el líquido refrigerante es barato y si no hay fugas casi «eterno», como el de la dirección asistida.

 

Faros y pilotos

Al ir en posición frontal, el alumbrado acusa el paso del tiempo. Suele ser hermético, lo que conserva el interior de la lente. Para no perder su eficacia, pulir el exterior del faro en centros especializados es razonable y asequible: unos 20 euros la unidad. Hay bombillas más potentes —ojo, coteja su compatibilidad con nuestro modelo, y además hay casos en los que no es fácil ni sustituir las originales, por lo que muchos terminan llevando el coche al taller— e incluso kits de xenón que obligan a añadir lavafaros y autonivelación para ser legales.

 

Frenos

El sistema de frenado es esencial: mejor no apurarlo, aunque cualquier coche lleva un testigo en el cuadro que avisa de la urgencia en sustituir las pastillas. Usarlas más de lo debido degrada y alabea los discos, y los gasta de forma irregular. Esto obligaría a relevarlos antes de tiempo —habitualmente duran mucho, incluso más de 100.000 km— junto a las pastillas. Se aconseja consultar su estado cada 20.000 km, pero no existe un baremo universal: depende del uso del coche, pues circular por ciudad —o afrontar descensos con el pie pisando el pedal en vez de usar freno motor— provocará que se ‘vayan’ antes que haciéndolo por carretera.

Neumáticos

Las gomas están expuestos a desgaste y deterioro, con el tiempo se endurecen, pierden agarre y capacidad de desagüe. Su mantenimiento influye en su duración: poco hinchadas suben el gasto, son peligrosos ante frenadas y duran menos. Al revisarlas, como poco una vez al mes, comprueba que carecen de golpes, cortes o magulladuras, que el desgaste es uniforme —recuerda, el dibujo no puede bajar de 1,6 mm— y que las llantas no exhiban daños.

Los primeros neumáticos a cambiar suelen ser los delanteros —en la mayoría de casos, soportan motor, dirección y tracción—. Para apurar, se pueden permutar por los traseros si están en buen uso. Recuerda que son el único contacto del coche con el firme, con una superficie similar a la de una tarjeta de crédito por cada uno. Como alternativa, los hay recauchutados, aunque a nosotros nos gustan más los originales. Un juego, según modelos, viene a costar 500 euros de promedio.

 

Embrague

La duración del embrague depende, sobre todo, del uso, aunque claro está no es eterno. Eso sí, hay taxistas que, pese a embragar y desembragar miles de veces al cabo del día, logran apurarlo por encima de 500.000 km, y también quien usa el coche de cualquier modo —y no digamos si lo comparte— y no lo pasa de 30.000 km… Para saber si patina, en parado mete segunda y suelta el pedal de golpe: si el coche no se cala es que la pieza está muy desgastada.

 

Amortiguadores

Los amortiguadores son indispensables para asegurar el confort de marcha y para mantener la estabilidad en curvas, frenadas —sobre todo apuradas y con carga—… Se aconseja cambiarlos a los 60.000 km, a ser posible los cuatro a la vez por precios que rondan 500 euros de media por juego. Ceden antes los delanteros, que casi siempre soportan el motor y siempre el grueso de la frenada por la transferencia de masas. Con años y kilómetros, ojo a los muelles y al resto de elementos del conjunto: es fácil adaptar la conducción a su deterioro… hasta que llega un momento crítico. En un taller especializado los verifican gratis en un momento para saber cuánto les queda.

 

Correa distribución

No todos los vehículos llevan correa de distribución, pues en muchos es sustituida por una cadena permanente que, como mucho, exige un tensado cada varios miles de kilómetros. En los motores que sí la usan su duración es variable. De hecho, hay marcas que no prescriben cambiarla hasta los 200.000 km. En todo caso, y para coches veteranos conviene no exceder de 90.000 km. La pieza en sí no es cara, pero obliga a una intensiva mano de obra que encarece el servicio. No te olvides pedir que, al sustituirla, hagan lo propio con otras correas de servicio, por ejemplo la del alternador. Como media, valora unos 500 euros por este mantenimiento.

 

Batería

La batería suele contener un electrolito a base de ácido sulfúrico —en las más modernas es un gel— disuelto que debe cubrir las placas internas. Si hay que desconectarla, primero quita el borne negativo y para conectarla enchufa antes el positivo. Las modernas carecen de mantenimiento al estar fabricadas de modo que no consientan fugas. Un ‘ojo mágico’ visualiza que su contenido sea correcto: muestra un color verde si está bien, negro cuando requiere carga y blanco y/o amarillo al final de su vida útil. Además, los bornes deben estar limpios y la carcasa nunca abombada o agrietada. Una buena batería suele durar unos cinco años.

Recuerda que en Pámpanas tenemos gran cantidad de recambios a tu disposición. No dudes en visitarnos en http://www.pampanas.es o llama al 91 528 32 44 para solicitar información sin compromiso.

Fuente:http://www.autopista.es/