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Revisa los 10 puntos críticos de tu coche para verano.

Las vacaciones estivales ya están aquí. Lo que puede convertirse en ilusión y descanso puede dejar paso a la tristeza y a los nervios, principalmente porque tengamos algún percance con nuestro vehículo a la idea o al regreso. ¿Quieres saber qué partes por las más importantes y que no debes dejar pasar? Acude a un taller autorizado de la marca, los de barrio o a los cada vez más extendidos centros especializados.

1.- Neumáticos

¿Sabías que la profundidad mínima legal que deben tener las ruedas es de 1,6 milímetros? Conducir con ese nivel no quiere decir que sea del todo seguro; nos explicamos: el taco de goma de un neumático ayuda a reducir el consumo de carburante, al confort de marcha (el aire de la cámara hace de amortiguador), a evacuar agua y a frenar en menor distancia. Cuanto más próximo esté de ese límite legal más se comprometerá la seguridad vial. ¿Entiendes ahora que se le dé tanta importancia? No olvides revisar la presión de la de repuesto (si la tienes) ya que puede ser que cuando vayas a utilizarla, esté desinflada.

2.- Batería

Sin duda alguna es la principal causa para quedarte tirado este verano, como bien reflejan diversas asociaciones de automovilistas como RACE o RACC. ¿Cuánto tiempo lleva en el coche? ¿Desde que lo compraste? Suelen durar entre tres y cuatro años dependiendo del uso que se haga al vehículo. Si ha pasado ese tiempo, no está demás que pienses en sustituirla porque de su buen estado depende la vida de todos los componentes eléctricos (luces, radio, iluminación interior…).

3.- Faros y luces

Sabes que llevas una bombilla fundida desde hace tiempo, pero por desgana o por despiste, nunca la sustituyes. Ahora atardece antes, pero en la noche se hace necesario llevar una iluminación correcta. De lo contrario, los agentes pueden sancionarte…

4.- La luna bien limpia

La salida y la puesta del sol son perfectas para disfrutarlas en la montaña, en el campo o en la playa; tres opciones a cada cual mejor. Pero si no te queda otra que conducir durante el alba o el anochecer, es vital que la luna tenga los menos restos de suciedad por fuera (principalmente insectos), sin olvidar que por dentro se acumula polvo y otros restos. Una gamuza y líquido limpia cristales te serán de ayuda.

5.- La suspensión que no rebota

Comprobar que esté en buen estado es tan sencillo como apoyar todo tu peso en la parte delantera y quitarte corriendo; si se producen varias oscilaciones es que es necesario cambiar los amortiguadores (los muelles deberían durar la vida media).

6.- Es hora del aceite

Ese líquido de color negruzco que se controla a través de una pequeña barra es de vital importancia para la vida del motor. Ahora que el bloque va a trabajar a unas temperaturas más extremas  conviene hacer un cambio. Los de larga duración (denominados long life) cada vez ganan más adeptos por dos motivos: a la larga salen más rentables y duplican la distancia total recorrida (de 15.000 a 30.000 kilómetros de media). Y no olvidemos que el aceite también sirve actúa de refrigerante.

7.- Anticongelante también con calor

Efectivamente y muy relacionado con el punto anterior, el denominado anticongelante debería llamarse refrigerante. Él es responsable, junto con otros elementos, de que el propulsor mantenga una temperatura óptima de funcionamiento.

8.- Filtros

Deben estar en perfecto estado: filtro de aceite, filtro del aire, filtro del habitáculo…  Existen ofertas muy interesantes.

9.- ¿Freno o no freno?

Si aprecias que cada vez cuesta más parar tu automóvil es hora de hacer una revisión en profundidad del sistema de frenos, más ahora que puedes necesitarlo para evitar un golpe en las retenciones que se montan a las salidas y a las llegadas de los destinos.

10.- ¡No enfría el aire acondicionado!

Para paliar el asfixiante calor veraniego no hay mejor remedio que el aire fresco de un sistema climatizado, como el que llevan los automóviles. Pero para que funcione correctamente debe haber al menos una cosa en perfectísimo estado: la carga del mismo. Sin esta famosa ‘carga’, por mucho que apretemos la tecla de la nieve (y que activa el compresor de turno) no saldrá frescor.

 

Fuente : http://ww2.autoscout24.es

¿Tienes pensado cambiar los filtros del coche?

Es importante que sepas cómo cambiar los filtros de tu coche tú mismo. El filtro de aire y de combustible se sustituyen en cada revisión marcada por el libro de mantenimiento, pero si circulas por pistas forestales o caminos de tierra, conviene que revises el de aire antes de la fecha.

Aunque a muchos conductores se les olvide, conviene revisar periódicamente los filtros de tu coche para asegurarse de su perfecto funcionamiento. Generalmente, los filtros del coche se sustituyen en cada revisión marcada por el libro de mantenimiento, aunque la periodicidad varía según las condiciones y zona de uso del coche. Por otro lado, también es importante que compruebes los filtros del polen.

A continuación te explicamos cómo cambiar los filtros del aire y de combustible de tu coche. Sustituye el de combustible el último, para que pierda presión.

1. Solicita los filtros del coche en Pámpanas

Antes de cambiar los filtros de tu coche conviene que te pases por allí con la ficha técnica y con dos días de antelación si es posible (a veces existen dos filtros diferentes para un mismo modelo de un mismo año). De paso, no te olvides de pedir también la pistola de aire que necesitarás después para soplar el hueco del filtro de aire.

 

2. Quita la tapa del filtro del aire

Ponte los guantes y ya no te los quites hasta el final. Abre el capó y localiza el filtro de aire del coche. Según el modelo, está situado en la boca de salida de la inyección o de la carburación, por lo que te recomiendo que preguntes a un asesor. Desmonta la 
tapa y saca el filtro.

3. Coloca el filtro de aire nuevo

En primer lugar, enchufa la pistola recogida en el almacén a la manguera de aire del box -consulta a un asesor si no la encuentras-, y sopla la caja donde va alojado el filtro para limpiarla. Ten en cuenta dos medidas de seguridad: primero, ponte las gafas de plástico protectoras durante este paso; y segundo, evita que la corriente vaya al caudalímetro, ya que cuenta con varillas sensibles.

Ahora, introduce el filtro de aire nuevo: su goma exterior (en la foto, de color rojizo) debe apoyar bien en la superficie exterior del hueco donde va ubicado.

4. Pon la tapa del filtro del aire

Para que el cambio del filtro de aire del coche quede finalizada, sólo te 
queda volver a poner la tapa en su carcasa. Debes tener la precaución de que todo el exterior de la tapa quede correctamente cerrado y aislado. Puedes consultar gratis a un asesor.

5. Filtro del habitáculo: desmonta el torpedo

Es el turno del filtro del polen o del habitáculo. Bajo el capó y a la altura inferior de la luna delantera tienes un torpedo protector de la zona que acoge este filtro. Dicha tapa protectora lleva acoplada una goma aislante. Quita las dos, fijándote bien si va atornillada o grapada para saber después cómo volver a montarla. Puedes preguntar  a un asesor si no lo tienes claro.

6. Extrae el filtro viejo del habitáculo

 

 

Lo primero, lee las instrucciones que vienen en la caja.

 

 

Acto seguido, retira el filtro viejo de su soporte. Evita soplar para que no entre suciedad en el circuito de aire acondicionado y después vibre en funcionamiento.

 

 

7. Coloca el filtro del polen nuevo

Mientras sacas el filtro sucio es muy importante que te hayas fijado en cómo va anclado, para saber ahora cómo colocar el nuevo dentro de su soporte, que es diferente en cada modelo. Debe quedar emplazado fijo, sin oscilaciones.

 

8. Cierra el torpedo y las grapas

 

Ahora, coloca el torpedo en la misma posición y aprieta los tornillos ( o grapas, en el caso de este práctico, con un VW Golf). A la hora de dejar listos los protectores, pon primero el torpedo y después la goma  aislante.

 

 

9. Filtro de combustible

 

Para el cambio del filtro de combustible (de gasolina, en este práctico), solicita ayuda.

 

 

Cuando llegue el asesor, subid el elevador: hay que quitar el freno de mano y calzar el coche con tacos por motivos de seguridad.

 

 

10. Quita el tubo del filtro del combustible

 

 

 

La primera tarea es desmontar el tubo protector que rodea al filtro. Ponte las gafas protectoras y ten cuidado con la presión del filtro, ya que contiene combustible. Tapona la manguera de salida del depósito: el combustible avanzará en caída libre.

 

 

11. Quita las tuercas del soporte del filtro

 

 

Es el momento de desmontar completamente el soporte del filtro, que va unido al chasis. Es una operación delicada que no debes realizar por ti mismo, si es la primera vez. En cualquier caso, la clave está en revisar si hay bridas que “abracen” el soporte, y si éstas son de aflojar y apretar, o si hay que sustituirlas después (al montarlo) por otras nuevas. Si lo haces solo, consulta con qué herramientas.

 

12. Pon el filtro de combustible

Lo más importante en este paso es fijarse en que la flecha dibujada en el filtro de combustible marque la dirección en la que el combustible viaja de su depósito al motor. Colócalo en su soporte. Introduce la abrazadera en el manguito y después vuelve a situarlo en su posición inicial en el chasis. No son necesarias las gafas, porque el filtro nuevo no contiene combustible.

 

13. Coca el tubo del filtro de combustible

 

 

Ten en cuenta que, durante todo el proceso para cambiar el filtro de combustible, la ayuda cobrada por el asesor termina cuando tú lo digas (puedes hacerlo tú mismo si te ves capacitado). El último paso es colocar el tubo del filtro; para ello, sitúalo en su posición original y aprieta las abrazaderas con la llave correspondiente. Cuando la operación está terminada, baja el elevador y pon el contacto varias veces para que se cargue el filtro. A continuación, arranca el coche, sube el elevador y comprueba -mejor con el asesor- que no tiene fugas. En caso negativo, el cambio de filtros está terminado.

Fuente:http://www.autobild.es/