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Los coches que menos consumen del mercado.

Llega el verano, las vacaciones y los planes de viaje. Muchos se plantean estos días la compra de un coche nuevo para afrontar los desplazamientos en el período estival y, como viene siendo habitual en los últimos años, la prioridad general reside en la búsqueda del mayor ahorro posible. Por ello, hoy citamos a los coches que menos consumen en cada segmento.

 

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Lo hacemos con ayuda de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), que ha llevado a cabo un estudio de los consumos declarados por las marcas para detectar los coches que menos consumen del mercado dentro de cada segmento, advirtiendo una “notable” reducción en las cifras homologadas de todos ellos durante los últimos años.

La OCU es consciente de que las cifras anunciadas por los fabricantes son obtenidas en condiciones poco realistas y por lo tanto son “demasiado optimistas”, pero como todos lo calculan de la misma manera, sí sirve la comparativa para conocer cuáles son los modelos más ahorradores dentro de cada categoría, dejando de lado, por su difícil comparación con los números de los coches con motor de explosión, los automóviles híbridos y eléctricos:

Pequeños utilitarios

– Seat Mii 1.0 60 CV Ecofuel: 2,9 litros cada 100 km

– Renault Twingo DCI 75: 3,3 l/100km

– Mini One D: 3,4 l/100km

El que más consume: Abarth 595 1.4 16V (6,5 l/100km)

Utilitarios

– Kia Rio 1.1 CRDI: 3,2 l/100km

– Opel Corsa Selective 1.3 CDTI 75: 3,3 l/100

– Skoda Fabia 1.2 TDI 75 / Citröen C3 e-HDI / Renault Clio DCI 90 / Peugeot 208 HDI 68: 3,4 l/100km

El que más consume: Mini Paceman John Cooper aut. (7,9 l/100km)

Compactos

– Peugeot 308 1.6 Blue HDI 120 CV: 3,1 l/100km

– Volkswagen Golf Bluemotion 1.6 TDI 110: 3,2 l/100km

– Audí A3 1.6 TDI Ultra: 3,2 l/100km

El que más consume: Volvo V40 Crosscountry T5 (8,3 l/100km)

Berlinas

– Peugeot 508 HDI Hybrid 200 CV: 3,3 l/100km

– Skoda Octavia 1.6 TDI 110: 3,3 l/100km

– Citröen DS5 Hybrid 4 Urban: 3,4 l/100km

El que más consume: Bentley Mulsanne (16, 9 l/100km)

Familiares

– Peugeot 308 SW 1.6 HDI 120: 3,2 l/100km

– Skoda Octavia Combi 1.6 TDI: 3,3 l/100km

– Seat León ST 1.6 TDI: 3,3 l/100km

El que más consume: Jaguar XF Sportbreak 5.0 (12,7 l/100km)

Monovolúmenes pequeños

– Nissan Note 1.5 dci 90: 3,6 l/100km

– Fiat 500 L 0,9: 3,9 l/100km

– Citröen C3 Picasso HDI 90: 4,0 l/100km

El que más consume: Opel Meriva 1.4T 140 CV Aut. (7,2 l/100km)

Monovolúmenes compactos

– Citröen C4 Picasso e-HDI 90 etg6: 3,8 l/100km

– Peugeot 3008 Hybrid: 3,8 l/100km

– Volkswagen Golf Sportvan 1.6 TDI BMT 110: 3,9 l/100km

El que más consume: Chevrolet Orlando 1.8 LTZ Aut. (8,0 l/100km)

Monovolúmenes grandes

– Ford S-Max 1.6 TDCI 115: 5,2 l/100km

– Ford Galaxy 2.0 TDCI: 5,3 l/100km

– Volkwagen Sharan / Seat Alhambra 2.0 TDI: 5,5 l/100km

El que más consume: Volkwagen Sharan / Seat Alhambra TSI 200 CV (8,4 l/100km)

Todoterrenos pequeños

– Renault Captur dci 90: 3,6 l/100km

– Peugeot 2008 e-HDI 92: 3,8 l/100km

– Nissan Juke 1.5 dci: 4.0 l/100km

El que más consume: Land Rover Defender 90 SW (10,2 l/100km)

Todoterrenos compactos

– Nissan Qashqai 1.5 dci: 3,8 l/100km

– Mercedes GLA 200 DCI: 4,3 l/100km

– BMW X1 S-Drive 2.0 / Honda CRV 1.6i Dtec: 4.5 l/100km

El que más consume: Opel Antara 2.4 167 (8,8 l/100km)

Todoterrenos grandes

– Volvo XC60 D4: 4,5 l/100km

– Nissan XTrail DCI 130: 4,9 l/100km

– Mitsubichi Outlander 220 DI-D / BMW X3 18d: 5,1 l/100km

El que más consume: Mercedes G65 AMG L (17 l/100km)

Fuente : http://www.eleconomista.es

¿Cuánto consume el aire acondicionado de tu coche?

Ya estamos en verano, ha llegado el calor, y en España lo notamos pero a base de bien. Hacer un viaje en plena tarde, o volver al coche después de haberlo dejado aparcado al sol, puede suponer poco menos que una lipotimia por el calor que puede llegar a acumularse dentro del coche, como si fuera un invernadero.

Hoy en día son muy pocos los coches que no equipan aire acondicionado, o cualquier variante tecnológicamente similar, se llame como se quiera llamar: climatizador manual, climatizador automático, climatizador electrónico, climatizador bizona, trizona, cuatrizona… En esencia nos referimos siempre a una máquina de frío. Vamos a ver brevemente cómo funciona, y sobre todo, cuánto gasta.

Coger aire caliente, enfriarlo e introducirlo en el habitáculo

A estas alturas ninguno debería sorprenderse si le decimos que el aire acondicionado consume energía, o en otras palabras, en un coche consume gasolina o gasóleo (o gas, o lo que sea que utilice el coche para moverse). Son caprichos de la física, y de la termodinámica en particular, pero para hacer un trabajo (con rozamientos, resistencias, pérdidas, etc) no queda otro remedio que consumir energía.

El aire acondicionado o climatizador de un coche, no deja de ser una máquina de frío que, gracias a varios elementos mecánicos y a un gas que cambia de estado, consigue enfriar el aire. O mejor dicho, consigue retirarle el calor al aire, ya sea el propio aire del interior del habitáculo, cuando el climatizador está en modo de recirculación (aspira el aire del interior y lo vuelve a impulsar), o el aire exterior, en modo normal.

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Un aire acondicionado funciona mediante la compresión mecánica de una sustancia que cambia de estado, de gas a líquido (y de líquido a gas), o en otras palabras, el gas refrigerante del circuito. Se realiza un proceso cíclico que se repite y repite y repite mientras el aire acondicionado esté encendido. Los elementos fundamentales, de manera resumida y sencilla, son:

  • El compresor, que aspira el gas refrigerante y lo comprime, o sea, lo somete a presión, por lo que sube su temperatura.
  • El condensador, el gas comprimido pasa a este elemento, que es básicamente un radiador, o esencialmente un serpentín, se condensa, de ahí su nombre, y pasa a estado líquido. Este radiador está en contacto con el aire exterior. El líquido está más caliente que el aire y le cede calor.
  • Válvula de expansión, el líquido comprimido pasa en un instante a tener mucho más volumen (se descomprime) cambia a estado gas y se enfría todavía más.
  • Evaporador, el gas frío pasa por otro radiador, en contacto con el aire que va al interior del habitáculo, y recoge su calor. El aire se enfría y se impulsa con el ventilador a través de las rejillas de aireación del salpicadero. El gas vuelve a comenzar el ciclo hacia el compresor.

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¿Cuánto consume?

Pues bien, comprimir un gas cuesta trabajo y ese trabajo recae sobre el compresor. El compresor se acopla al giro del motor, mediante correa, y cuando tiene que hacer trabajo lo hace gracias a la fuerza del motor del coche. Pero claro ese trabajo termina recayendo sobre el propio motor, y si tiene que hacer más trabajo, más esfuerzo, que si estuviera moviéndose solo, sin el lastre del compresor, entonces consume más.

Por tanto, el aire acondicionado aumenta el consumo del motor. ¿Cuánto? Pues depende. ¿Y de qué depende? Pues del trabajo que le pidamos en cada momento. En general se considera que el consumo puede subir entre un 5% y un 20% (en el peor de los casos). Esto puede ser en la práctica entre un par de décimas y un litro a los cien, como mucho (normalmente son solo unas décimas).

Lo cierto es que cuanto más caliente esté el aire del interior del coche, cuanto más caliente esté el aire del exterior del coche, y cuanto más baja sea la temperatura de consigna, es decir, la temperatura que programemos nosotros mismos en los mandos del aire acondicionado o del climatizador (o sea, mucho frío), más trabajo tiene que hacer el aire acondicionado y mayor será el consumo de energía.

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Lo normal con un aire acondicionado moderno es que el compresor se apague automáticamente en cuanto ya no es necesario seguir enfriando el aire, y se vuelva a encender cuando es necesario.Cuanto menos tiempo esté funcionando el compresor, menos consumo. Si la temperatura inicial del interior del coche es de 40 grados centígrados, y queremos bajar la temperatura a 25 grados, obviamente necesitaremos menos tiempo que si la queremos bajar a 18 grados.

Como el compresor del aire acondicionado, cuando funciona, sobrecarga un poco al motor del coche, es normal también que se note una ligera disminución de las prestaciones, ya que el motor no gira solamente para hacer girar las ruedas, sino también para hacer girar el compresor que tiene que hacer el trabajo de comprimir el gas.

Así que aunque el motor siga teniendo la misma potencia, a las ruedas le puede llegar un poco menos. Se suele considerar que el aire acondicionado quita entre 5 y 15 CV, depende de cada motor, de cada coche y del esfuerzo que esté haciendo el compresor. Normalmente esto se nota más en los motores pequeños y poco potentes, pero a partir de 110 o 120 CV, se nota poco.

En los coches modernos cuando se pisa a fondo el acelerador demandando máxima aceleración, se suele desconectar el compresor temporalmente de manera automática, para no poner en apuros al conductor.

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¿Aire acondicionado o ventanilla?

Puesto que el aire acondicionado consume energía y aumenta el consumo de combustible, ¿no sería más interesante no encenderlo y bajar la ventanilla para que corra el aire y se refresque el habitáculo de manera natural? Pues sí, y no, depende.

A lo largo de los años se han hecho diferentes pruebas en laboratorio, sobre rodillos y con ventilador para simular la resistencia aerodinámica, y también en circuito, y se ha visto que depende de la velocidad a la que se mueva el coche.

El aire acondicionado más o menos va a consumir casi lo mismo circulemos a la velocidad a la que circulemos, pero la ventanilla no. Un coche tiene una determinada aerodinámica. Cuanto más aerodinámico es el coche, menor resistencia experimenta al avance a través del aire, y por tanto menos consume.

Al bajar la ventanilla resulta que empeoramos la aerodinámica del coche. O en otras palabras, “entra el aire y nos frena”, de manera parecida a como se frena un paracaídas. Esta mayor resistencia implica que el motor tiene que hacer más trabajo, es decir, más esfuerzo, para hacer lo que estaba haciendo, mover las ruedas y que el coche siga avanzando, así que tiene que consumir más.

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Lo que sucede es que el efecto de la aerodinámica sobre el consumo es exponencial, varía con el cuadrado de la velocidad. A baja velocidad la ventanilla bajada aumenta poco la resistencia aerodinámica, y el consumo aumenta también poco, pero a alta velocidad aumenta mucho la resistencia, y entonces sí que aumenta el consumo.

En general se ha visto que a partir de unos 80 o 90 km/h el efecto de la ventanilla es tanto peor. Así que por ciudad se puede ir con las ventanillas bajadas, consumiendo un poco menos que si lo hiciéramos con el aire acondicionado encendido, pero por autopista, a 120 km/h, es mejor llevarlas cerradas, pues se consume menos utilizando el aire acondicionado.

Como en tantas otras cosas, ir con la ventanilla bajada o con el aire acondicionado puesto es también una cuestión de gustos personales.

Un buen consejo, cuando regresamos al coche y nos lo encontramos como un horno, es bajar un poco las ventanillas durante los primeros minutos (una rendija), a la vez que encendemos el aire acondicionado, para que el aire caliente se vaya por corriente de convección natural (el aire caliente sube, el aire frío baja), y ayudemos a que sea más eficaz el aire frío que impulsa el aire acondicionado. Después de unos minutos las cerramos, y listo.

Fuente : http://www.motorpasion.com

¿Quieres que tu coche consuma menos?

Con el precio de los carburantes por las nubes en nuestro país, probablemente te habrás planteado qué hacer para consumir lo menos posible: Usar aditivos,montar otros neumáticos, reprogramar la centralita… pero algunos de estos métodos funcionan y otros no. Te indicamos cuáles son los que realmente te ayudarán a ahorrar.

Las marcas de coches no dejan de innovar en busca de tecnologías que consigan reducir al máximo el consumo de carburante. Por eso, mejorarlo es una tarea bastante complicada… aunque no imposible. Es cierto que existen muchos productos que alardean de conseguir disminuir el consumo de combustible, pero sólo tres sistemas de los que aparecen en estereportaje logran su objetivo. Eso sí, para que un coche gaste lo menos posible, es imprescindible cumplir con dos premisas: la primera, seguir a rajatabla el plan de mantenimiento indicado por nuestra marca; la segunda, realizar una conducción lo más eficiente posible.

Qué retocar

Neumáticos ecológicos

    • Qué son: Estos neumáticos ofrecen una menor resistencia a la rodadura; algo que permite que el motor se tenga que esforzar menos para mover el vehículo… y que su consumo sea inferior.
    • Precio: Un Michelin Energy Saver en medida 195/65-15 cuesta desde 89 euros/unidad.
    • ¿Interesan?: Sí. No son más caros que un neumático normal, ofrecen un buen agarre y consiguen reducir el consumo hasta 0,2 l/100 km.

Aditivos para el sistema de inyección

    • Qué son: Se trata de compuestos químicos -Wynn´s, Krafft…- que se mezclan con el carburante en el depósito de combustible para eliminar la carbonilla e impurezas del motor y asegurarse de que, al menos, el consumo no aumente.
    • Precio: Desde 9 euros.
  • ¿Interesan?: Sí, pues se recomienda emplearlos cada 30.000 km, ya que limpian el sistema de alimentación del motor -previenen averías en la inyección, cuyo coste suele superar los 500 euros-; no reducen el consumo… pero, al menos, evitan que éste aumente.

Reprogramación electrónica

    • Qué es: Consiste en reprogramar la centralita electrónica del motor, que es la encargada de controlar el funcionamiento del sistema de inyección, de encendido… Lo más habitual es modificar el sistema de inyección para que use menos carburante o ‘adaptar’ la repuesta del motor para que, por ejemplo, empuje con más fuerza a bajas revoluciones -de esta manera, no es necesario acelerar tanto… y se reduce el consumo-. También se puede conseguir una ligera disminución del consumo aumentando la potencia -por fiabilidad, no es recomendable ganar más de 30 CV- porque, así, para lograr unas mismas prestaciones, el motor se ‘esforzará’ menos.
    • Precio: Desde 400 hasta 1.500 euros en función del tipo de reprogramación.
  • ¿Interesa?: Sí… si recorres más de 20.000 km al año y si es un motor turbo, pues el ahorro de consumo se sitúa entre el 4 y el 7% -sólo un 2% en motores atmosféricos-. Por otra parte, no tiene por qué afectar a la fiabilidad y es indetectable, por lo que no tendrás problemas con la garantía de tu coche ni al pasar la ITV.

Qué no retocar

Economizadores

    • Qué son: La mayoría de estos dispositivos están formados por imanes que ‘abrazan’ los tubos del sistema de alimentación del motor por donde pasa el combustible… para someterlo a un campo magnético que, según sus inventores, “reduce el consumo porque facilita la combustión al modificar el orden químico de las moléculas del carburante”.
    • Precio: Desde 35 euros.
  • ¿Interesan?: No. El ADAC publicó un informe con los de las marcas Super FuelMAX, Fuel Saver Pro, EcoTurbo y Ecoflow… ninguno lograba ahorrar carburante. Según expertos consultados por Autofácil, además, sus imanes no están bien aislados y pueden afectar a los circuitos electrónicos del automóvil, provocando fallos en cualquier sistema del coche.

Neumáticos anchos

    • Qué son: Se trata de instalar unos neumáticos más anchos que los que tu coche lleva de serie simplemente… por estética -consulta la ficha técnica para saber cuál es la medida original y cuáles puedes montar opcionalmente; sino, no pasarás la ITV-.
    • Precio: Un neumático sobredimensionado cuesta en torno a un 35% más, de media, que la medida de serie.
  • ¿Interesan?: No. Incrementan el consumo más de un 3% -3 euros cada 1.000 km-. Además, tu coche perderá prestaciones y será más incómodo al tener unos neumáticos con menos perfil -habrá menos distancia entre el suelo y la llanta, de forma que el neumático absorberá peor los baches-. La única ventaja que tienen es que ganas agarre en seco… pero lo pierdes, de forma más notable, en mojado.

Carburante “premium”

    • Qué es: Se trata de la gama de gasóleos caros de las diferentes petroleras: Cepsa Óptima, Galp G-Force… Según su publicidad, este tipo de carburante consigue un mejor comportamiento del motor, algo que reduce su consumo -afirman que, con un depósito, llegas a realizar 33 km más-.
    • Precio: Entre 8 y 12 céntimos de euro/litro más caro que el normal.
  • ¿Interesa?: No. En las pruebas realizadas por Autofácil, las diferencias de consumo entre el gasóleo caro y el normal no son apreciables. De hecho, Repsol indica otro tipo de ventajas -mayor duración del motor…-, pero no anuncia ahorro de consumo alguno.

Aditivos para carburante

    • Qué son: Se trata de compuestos químicos que se mezclan con el carburante en el depósito de combustible para mejorar su combustión, reducir las emisiones o evitar la formación de carbonilla en el motor.
    • Precio: Desde 8 euros.
  • ¿Interesa?: No. Según un estudio del club de automovilistas alemán ADAC, no reducen el consumo.

Alerones y spoilers deportivos

    • Qué son: Instalar grandes alerones o paragolpes de diseño deportivo aumenta la resistencia aerodinámica a alta velocidad y, con ello, el consumo de carburante en carretera.
    • Precio: Desde 150 euros.
  • ¿Interesan?: No. Desde el punto de vista del consumo, son ineficaces; además, recuerda que, si no están homologados, no pasarás la ITV -los accesorios de las marcas ya están homologados; de lo contrario,te costará desde 300 euros-.
Fuente: http://www.autofacil.es/