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Consejos sencillos para alargar la vida de tu coche.

Unos sencillos consejos consiguen que el motor de nuestro coche dure más. Para ello, debemos saber qué revisar y qué cambiar en el momento oportuno, además de atender a algunas claves de conducción. En nuestra tienda disponemos de todo tipo de recambios y accesorios, visítanos sin compromiso en C/Embajadores 127 de Madrid, pampanas.es , por vía telefónica (91 528 32 44) o mandando un e-mail solicitando información a gestion@pampanas.es , ¡te asesoraremos!

Para empezar, levantar el capó y echar un vistazo de vez permite advertir dónde se sitúan elementos como el filtro del aire, la batería y los depósitos de líquidos (refrigerante, líquido de frenos, agua limpiaparabrisas, varilla y llenado del aceite del motor…) Y ya puestos, ¿por qué no conocer lo esencial para que todo funcione mejor y saber cómo influir para que el “corazón” de nuestro vehículo se mantenga en plena forma?

Podemos incidir sobre dos aspectos. Uno que podemos llamar pasivo, relativo al mantenimiento periódico del motor, llevando a cabo la sustitución de los elementos que sufren desgaste, como líquidos y filtros. Y un segundo aspecto, que podemos considerar activo y que se corresponde con la utilización del vehículo, las condiciones climáticas…

Sobre la faceta pasiva, atiende a las necesidades que fija el fabricante para el mantenimiento, que debe efectuar un profesional con todas las garantías. Es necesario que periódicamente (por kilómetros o tiempo), se sustituyan el aceite del motor y los filtros de aceite, aire y combustible, además de líquidos como el anticongelante/refrigerante y el de frenos. Sobre el encendido, si el motor es de gasolina habrá que cambiar bujías; en los Diesel tocará algo similar con los calentadores, aunque cada más tiempo y kilometraje.

Es importante sustituir, cuando llegue el momento indicado y en caso de montarla, la correa de distribución y sus periféricos (rodillos guía, tensores, correa de la bomba de agua si se acciona con la correa de distribución o por otra interna…), aparte de las correas auxiliares.

Además, debemos revisar los niveles de los líquidos: aceite, anticongelante/refrigerante, líquido de frenos, agua del limpiaparabrisas y servo-dirección, siempre en su nivel máximo sin excederse.

Sobre el mantenimiento activo, hay situaciones donde intervenir para que el motor sufra lo mínimo y rinda el máximo. El cuidado más importante se produce en el arranque: es el punto que ocasiona mayor desgaste, sobre todo con temperaturas bajas. Entonces, el aceite, acumulado en el cárter, la zona más baja del propulsar, requiere un instante para subir y engrasar la mecánica. Por ello hay que evitar acelerones e incluso tocar el pedal del acelerador al dar el contacto. Después, durante unos minutos, realizaremos una conducción tranquila hasta que el motor logre su temperatura idónea de funcionamiento, cuando el aceite se hace más fluido lubricándolo perfectamente. Y otro tanto con el anticongelante/refrigerante, que alcanzará su temperatura ideal en ese mismo punto.

En trayectos cortos o urbanos el motor funciona en diferentes zonas de rendimiento, lo que puede provocar que si le pidamos más de lo habitual no responda satisfactoriamente, sobre todo en la zona alta de las revoluciones. Con todo, no se trata de un problema serio: como suele decirse, “el coche se va acomodando”.

Hay que procurar que el uso que demos al vehículo sea variado. Algunos momentos, por condicionamientos de tráfico o de la carretera, será necesaria una conducción sosegada y tranquila. En otros, podremos ir de forma más “viva”, llevando al motor a regímenes de revoluciones (sin excederse, claro) más elevados, siempre con una conducción segura.

Ojo, nuestra conducción influye de forma determinante en la vida del motor, por lo que debe ser la correcta para cada momento para éste se muestre eficiente, tanto en funcionamiento como por consumo. No acelerar o frenar sin motivo, adaptar cada marcha del cambio a la velocidad, la carga las condiciones de la ruta y la climatología es decisivo.

No siempre es cosa de economizar carburante: circular pensando en ahorrar puede ocasionar averías en elementos afines al motor, como el filtro de partículas o FAP en los Diesel, la válvula EGR de recirculación de gases en el escape, el turbo o en los medios de admisión y escape, que necesitan de diferentes regímenes de revoluciones para su buen hacer. Es decir, motor y componentes necesitan “estirar las piernas” para no volverse sedentarios.

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Fuente : http://www.autoclubmutua.es/

#Consejos para el #Airbag: lo que se aconseja y lo que no se aconseja hacer

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El airbag es un dispositivo de seguridad pasiva que hoy en día equipan todos los vehículos y que puede salvar muchas vidas. Sin embargo, si no lo sabemos utilizar correctamente, también puede ocasionar lesiones importantes.

Gracias al airbag, podemos evitar el impacto de los ocupantes del vehículo contra el salpicadero, volante u otras partes del habitáculo, reduciendo el riesgo de sufrir lesiones.

Para que el airbag cumpla su función, debe estar en perfectas condiciones y también debemos usarlo de forma correcta. Por ejemplo, en caso de encenderse en el cuadro la luz correspondiente del airbag, debemos revisar inmediatamente el sistema.

En este caso, el airbag puede sufrir algún fallo, no actuando cuando lo necesitamos en un accidente o incluso disparándose cuando circulamos normalmente.

También es muy importante revisar si el airbag se encuentra conectado o no ya que, en caso de sufrir un accidente, los peritos de la compañía de seguros pueden comprobar si se encontraba desconectado, lo que podría ser una negligencia.

En caso de que en el asiento delantero viaje un bebé con su silla correspondiente, es muy importante desconectar el airbag situado en su lado. En caso de accidente, el bebé puede sufrir más daños en caso de que se le dispare el airbag.

Si habitualmente conducimos con gafas, el impacto de nuestra cara con el airbag puede ocasionarnos lesiones en los ojos. El motivo es que algunos cristales rompen en mil pedazos, pudiendo entrar en los ojos.

No nos podemos olvidar de las mujeres embarazadas. En este caso, deben echar el asiento hacia atrás lo máximo posible. En caso de ser las conductoras del coche, también deben echar el asiento lo máximo posible hacia atrás, permitiéndoles conducir de una forma cómoda y no forzada.

Por último, un consejo para todos, es que debemos usar siempre el cinturón de seguridad, ya que es un complemento del airbag y la combinación de los dos nos puede salvar de un accidente.

Fuente: http://www.tallervirtual.com/

El calor y la conducción: riesgos y prevenciones

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Conducir con calor resulta agotador y peligroso. Sabemos que uno de los grandes enemigos del conductor es el calor. Circular a temperatura elevada en el interior del vehículo afecta al conductor y a los demás ocupantes del vehículo. En esas condiciones se producen en el organismo una serie de reacciones que están contraindicadas a la hora de ponerse al volante. Sin embargo, muchas veces es inevitable conducir con calor. Muchos profesionales pasan horas en la carretera y, en verano, es común ver largas filas de coches en dirección a las zonas costeras o destinos vacacionales. Por ello, conducir sí, pero siempre extremando la prudencia y observando unas medidas elementales de circulación.
Según la DGT, lo ideal sería evitar conducir en las horas o jornadas más calurosas. Está demostrado que el interior del vehículo puede alcanzar unos 15 grados más de temperatura que la que se registra en el exterior. Esto tiene unas consecuencias negativas a la hora de conducir que desaconsejan tal actividad. Sin embargo, no siempre es posible dejar el coche en el garaje durante los días calurosos.

Mientras mayor sea la temperatura en el interior del vehículo, la capacidad de reacción del conductor disminuye ya que aumenta la sensación de somnolencia y se ralentiza el tiempo de reacción.

¿Qué efectos tiene el calor en la conducción?

Existen numerosos estudios que demuestran la relación entre calor y conducción peligrosa. El calor afecta al sistema nervioso y hace que nuestro organismo tienda a relajarse. Esto está muy bien para estar tumbado en la playa pero una persona al volante ha de tener los cinco sentidos en estado de alerta mientras conduce.
Por otra parte, no sólo disminuye la capacidad de concentración y de percepción de obstáculos. La somnolencia supone un gran peligro ya que el conductor puede sufrir lapsus y perder el control del volante. Por ello, es necesario evitar las comidas y bebidas copiosas antes de conducir. Ni que decir tiene que el alcohol está absolutamente prohibido. No olvidemos que los accidentes causados por conductores ebrios se incrementan espectacularmente en verano.

¿Qué consejos seguir para conducir con calor?

Cómo ya hemos señalado, al conducir con calor deberás usar el sentido común y evitar situaciones peligrosas que puedan ser causa de un accidente:

  • Antes de salir de viaje, haz la puesta a punto a tu vehículo y comprueba que todo funciona correctamente. Si tener una avería en carretera siempre es un fastidio, lo será más si además te quedas tirado en carretera a más de 30º.
  • Si puedes, elige las primeras horas de la mañana para salir. Esta medida es muy recomendable sobre todo si se prevén altas temperaturas y vas a viajar con niños.
  • Al volante no consumas ni una gota de alcohol ni tampoco sustancias que alteren la percepción. El alcohol, además de provocar somnolencia y disminuir tus reflejos, aumenta la sensación de calor.
  • Evita las comidas y bebidas abundantes y con exceso de calorías. Te sentirás mejor con alimentos ligeros como ensaladas y frutas.
  • Al conducir evita la ropa ceñida. Es mejor utilizar una vestimenta cómoda, de color claro y tejido transpirable.
  • Bebe a menudo, a ser posible, agua. Las bebidas azucaradas no son aconsejables ni tampoco preparados lácteos que se digieren más lentamente y producen sensación de pesadez.
  • Tampoco es muy recomendable el exceso de bebidas energéticas ya que causan alteración en los reflejos.
  • Para como mínimo cada dos horas o incluso antes si te sientes fatigado, estira las piernas y aprovecha para refrescarte.
  • Si sientes fatiga o somnolencia, no dudes en parar a descansar. Está demostrado que cerrar los ojos y descansar unos minutos tiene un efecto reparador instantáneo. NUNCA conduzcas si sientes sueño: los síntomas de que necesitas descansar son el aumento del parpadeo e irritación de ojos, moverte mucho en el asiento o hacer esfuerzos por centrarte en la carretera. No vale la pena continuar. Para en algún lugar a la sombra y descansa. Como dice el refrán: “mas vale llegar tarde…”

Existe una relación directa entre siniestros y calor. Según estudios realizados por especialistas cualificados, está demostrado que el exceso de temperatura en el interior del vehículo incide negativamente en el organismo a la hora de responder adecuadamente a las señales en la carretera. El calor hace aumentar el nivel de estrés.

El cuidado

Sabemos que, al volante, todas las precauciones son pocas. Siempre que vamos conduciendo nuestros sentidos se ponen en estado de alerta de manera automática. El calor excesivo hace que el cuidado al conducir disminuya ya que dicho nivel de alerta desciende considerablemente. Dejamos de ver las señales de la carretera con la misma nitidez y nuestra reacción ante obstáculos imprevistos es sensiblemente inferior. Ya sabemos cuán importante es reaccionar con rapidez ante un obstáculo inesperado.

Débil respuesta a la recepción de información de las señales

Se han realizado numerosos estudios en los que queda de manifiesto que, cuando conducimos con calor, aumenta la fatiga. Esto hace que nuestra atención hacia los estímulos y señales en la carretera disminuyan. En estado de fatiga, es fácil saltarse señales de tráfico tan importantes como una señal de STOP con el consiguiente riesgo de colisión. También aumentan el número de errores, como pasarse las salidas de la autovía, semáforos en rojo, no ver cambios de nivel etc.

La capacidad de reacción

Directamente relacionado con lo anterior, al aumentar la temperatura disminuye la velocidad y capacidad de reacción. Esto hace que la posibilidad de sufrir un siniestro aumente considerablemente. Nuestra seguridad, la de los demás ocupantes del vehículo y la de otras personas contra las que podamos impactar pueden verse comprometidas seriamente.

El nivel de ansiedad

Si normalmente los niveles de estrés aumentan al conducir, cuándo lo hacemos en condiciones desfavorables aumentan aún más. El calor hace que una persona se vuelva irascible e irritable y vuelque esa irritabilidad en la forma de conducir: en estas condiciones se tiene un menor respeto hacia los otros conductores, el conductor se vuelve impaciente y exigente y, por tanto, peligroso. Además la ansiedad y el estrés aumentan la fatiga y también disminuyen el estado de alerta, aumenta el malhumor y la prudencia se ve afectada.

Disminución del tiempo de aguante conduciendo

Mientras más calor haga, menor resistencia tiene una persona al volante. Seguramente habrás sentido esa sensación al viajar en verano cuándo las temperaturas son elevadas. La resistencia al volante disminuye en los trayectos largos y es necesario parar más a menudo ya que la fatiga aumenta con mayor rapidez.

Por todo ello nuestro consejo es que si no tienes más remedio que conducir con calor, sigas nuestros consejos para minimizar los efectos del mismo en tu organismo.


 

Normas de prudencia al conducir con calor:

  • Hidratarse a menudo con agua. Evitar bebidas azucaradas y preparados lácteos.
  • Realizar paradas frecuentes.
  • Mantener en buen estado los elementos de refrigeración del vehículo.
  • La conducción se puede volver peligrosa a más de 24º. Utiliza el aire acondicionado o climatizador.

Recuerda:

  • No tomes bebidas alcohólicas.
  • Siempre que sea posible, al viajar evita las horas centrales de calor.
  • Si viajas con niños, es preferible viajar de noche o a primeras horas de la mañana.
  • Es fundamental beber agua para evitar deshidrataciones.
  • Evita las comidas y bebidas copiosas.
  • No abuses de bebidas estimulantes. Si sientes somnolencia es mejor parar y “echar una cabezadita”. Unos 10 minutos bastarán.

Fuente:http://www.anudaseguros.es/

 

¿Quieres que tu coche consuma menos?

Con el precio de los carburantes por las nubes en nuestro país, probablemente te habrás planteado qué hacer para consumir lo menos posible: Usar aditivos,montar otros neumáticos, reprogramar la centralita… pero algunos de estos métodos funcionan y otros no. Te indicamos cuáles son los que realmente te ayudarán a ahorrar.

Las marcas de coches no dejan de innovar en busca de tecnologías que consigan reducir al máximo el consumo de carburante. Por eso, mejorarlo es una tarea bastante complicada… aunque no imposible. Es cierto que existen muchos productos que alardean de conseguir disminuir el consumo de combustible, pero sólo tres sistemas de los que aparecen en estereportaje logran su objetivo. Eso sí, para que un coche gaste lo menos posible, es imprescindible cumplir con dos premisas: la primera, seguir a rajatabla el plan de mantenimiento indicado por nuestra marca; la segunda, realizar una conducción lo más eficiente posible.

Qué retocar

Neumáticos ecológicos

    • Qué son: Estos neumáticos ofrecen una menor resistencia a la rodadura; algo que permite que el motor se tenga que esforzar menos para mover el vehículo… y que su consumo sea inferior.
    • Precio: Un Michelin Energy Saver en medida 195/65-15 cuesta desde 89 euros/unidad.
    • ¿Interesan?: Sí. No son más caros que un neumático normal, ofrecen un buen agarre y consiguen reducir el consumo hasta 0,2 l/100 km.

Aditivos para el sistema de inyección

    • Qué son: Se trata de compuestos químicos -Wynn´s, Krafft…- que se mezclan con el carburante en el depósito de combustible para eliminar la carbonilla e impurezas del motor y asegurarse de que, al menos, el consumo no aumente.
    • Precio: Desde 9 euros.
  • ¿Interesan?: Sí, pues se recomienda emplearlos cada 30.000 km, ya que limpian el sistema de alimentación del motor -previenen averías en la inyección, cuyo coste suele superar los 500 euros-; no reducen el consumo… pero, al menos, evitan que éste aumente.

Reprogramación electrónica

    • Qué es: Consiste en reprogramar la centralita electrónica del motor, que es la encargada de controlar el funcionamiento del sistema de inyección, de encendido… Lo más habitual es modificar el sistema de inyección para que use menos carburante o ‘adaptar’ la repuesta del motor para que, por ejemplo, empuje con más fuerza a bajas revoluciones -de esta manera, no es necesario acelerar tanto… y se reduce el consumo-. También se puede conseguir una ligera disminución del consumo aumentando la potencia -por fiabilidad, no es recomendable ganar más de 30 CV- porque, así, para lograr unas mismas prestaciones, el motor se ‘esforzará’ menos.
    • Precio: Desde 400 hasta 1.500 euros en función del tipo de reprogramación.
  • ¿Interesa?: Sí… si recorres más de 20.000 km al año y si es un motor turbo, pues el ahorro de consumo se sitúa entre el 4 y el 7% -sólo un 2% en motores atmosféricos-. Por otra parte, no tiene por qué afectar a la fiabilidad y es indetectable, por lo que no tendrás problemas con la garantía de tu coche ni al pasar la ITV.

Qué no retocar

Economizadores

    • Qué son: La mayoría de estos dispositivos están formados por imanes que ‘abrazan’ los tubos del sistema de alimentación del motor por donde pasa el combustible… para someterlo a un campo magnético que, según sus inventores, “reduce el consumo porque facilita la combustión al modificar el orden químico de las moléculas del carburante”.
    • Precio: Desde 35 euros.
  • ¿Interesan?: No. El ADAC publicó un informe con los de las marcas Super FuelMAX, Fuel Saver Pro, EcoTurbo y Ecoflow… ninguno lograba ahorrar carburante. Según expertos consultados por Autofácil, además, sus imanes no están bien aislados y pueden afectar a los circuitos electrónicos del automóvil, provocando fallos en cualquier sistema del coche.

Neumáticos anchos

    • Qué son: Se trata de instalar unos neumáticos más anchos que los que tu coche lleva de serie simplemente… por estética -consulta la ficha técnica para saber cuál es la medida original y cuáles puedes montar opcionalmente; sino, no pasarás la ITV-.
    • Precio: Un neumático sobredimensionado cuesta en torno a un 35% más, de media, que la medida de serie.
  • ¿Interesan?: No. Incrementan el consumo más de un 3% -3 euros cada 1.000 km-. Además, tu coche perderá prestaciones y será más incómodo al tener unos neumáticos con menos perfil -habrá menos distancia entre el suelo y la llanta, de forma que el neumático absorberá peor los baches-. La única ventaja que tienen es que ganas agarre en seco… pero lo pierdes, de forma más notable, en mojado.

Carburante «premium»

    • Qué es: Se trata de la gama de gasóleos caros de las diferentes petroleras: Cepsa Óptima, Galp G-Force… Según su publicidad, este tipo de carburante consigue un mejor comportamiento del motor, algo que reduce su consumo -afirman que, con un depósito, llegas a realizar 33 km más-.
    • Precio: Entre 8 y 12 céntimos de euro/litro más caro que el normal.
  • ¿Interesa?: No. En las pruebas realizadas por Autofácil, las diferencias de consumo entre el gasóleo caro y el normal no son apreciables. De hecho, Repsol indica otro tipo de ventajas -mayor duración del motor…-, pero no anuncia ahorro de consumo alguno.

Aditivos para carburante

    • Qué son: Se trata de compuestos químicos que se mezclan con el carburante en el depósito de combustible para mejorar su combustión, reducir las emisiones o evitar la formación de carbonilla en el motor.
    • Precio: Desde 8 euros.
  • ¿Interesa?: No. Según un estudio del club de automovilistas alemán ADAC, no reducen el consumo.

Alerones y spoilers deportivos

    • Qué son: Instalar grandes alerones o paragolpes de diseño deportivo aumenta la resistencia aerodinámica a alta velocidad y, con ello, el consumo de carburante en carretera.
    • Precio: Desde 150 euros.
  • ¿Interesan?: No. Desde el punto de vista del consumo, son ineficaces; además, recuerda que, si no están homologados, no pasarás la ITV -los accesorios de las marcas ya están homologados; de lo contrario,te costará desde 300 euros-.
Fuente: http://www.autofacil.es/

Las claves para que tus hijos vayan seguros en el coche

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Resumimos en diez puntos todo lo que debes hacer para garantizar la mayor seguridad de los niños cuando viajan en un vehículo.

Durante el año 2011, 42 menores de 14 años murieron en accidente de tráfico, según datos de la DGT. Un 47% menos que el año anterior. 18 de los menores fallecidos eran peatones. Cuatro circulaban en bicicleta; uno, en ciclomotor; y 19 eran pasajeros de turismo o furgoneta. De ellos, un 42% no llevaba sistema de retención ni cinturón. Si todos ponemos nuestro grano de arena y prestamos atecnión, podemos reducir estas cifras y mejorar la seguridad infantil a bordo.

1. Desde que nacen, en sillita

Desde que sale de la maternidad, si va a viajar en coche con su bebé, nunca lo lleve en brazos. No se recomiendan los capazos, salvo por razones médicas. Lo mejor es un sistema de retención infantil (SRI) adecuado, colocado en los asientos traseros del vehículo. Es muy importante hasta en el punto de vista legal, ya que los padres pueden hasta perder la custodia.

2. Elegir, instalar y sujetar bien

EL SRI debe elegirse en función del peso y la estatura del niño, más que de la edad, e instalarse en el vehículo de manera que vaya perfectamente anclado, sin moverse. Se recomienda el sistema de fijación Isofix, presente en muchos vehículos nuevos. Si no, el SRI debe ir sujeto con un cinturón de seguridad de tres puntos. Si tienes dudas, te recomendamos el artículo: Elige la silla adecuadad para tu bebé.

3. Mejor en sentido inverso

Por seguridad infantil, como explicaba este estudio del RACC, se recomienda llevar a los niños en la silla en el sentido inverso a la marcha el máximo tiempo posible. Si se puede y su estatura lo permite, hasta los 4 años o 18 kg. Si la sillita está colocada en el asiento del copiloto, nunca lleve el airbag conectado, le podría aplastar. El asiento central trasero es el más seguro (muchos coches no tienen Isofix en esas plazas).

4. Con cinturón

A partir de 135 centímetros de altura pueden empezar a utilizar el cinturón de seguridad, pero procura que sea de tres puntos y tenga cuidado de que la cinta inferior vaya sobre la cadera y la otra, apoyada en el hombro, nunca en el cuello. Los arneses o cinturón no deben ir retorcidos, ni holgados, ni doblados. Se recomienda que viajen detrás hasta los 14 años.

5. Entretenidos

Conviene ir provisto de agua, comida y elementos que mantengan a los niños entretenidos y ocupados en el trayecto, ya que sus protestas y llantos son un factor de distracción muy importante para el conductor.

6. Nunca solos

Si dejas a los niños solos en el vehículo, aunque sea por poco tiempo, pueden sufrir un golpe de calor en pocos minutos, aunque la temperatura exterior no sea demasiado elevada, especialmente los más pequeños. La temperatura corporal de un niño aumenta de 3 a 5 veces más rápido que la de un adulto por su menor reserva de agua. Hay incluso aparatos para no olvidarse a los niños en el coche.

7. No es un juego

No dejes que los niños jueguen con los elementos de seguridad. Los cinturones o arneses se pueden trabar si se tira inadecuadamente y si están mal colocados, holgados o retorcidos, no sólo no protegen bien, sino que pueden crear más peligro. Bloquea los mecanismos de apertura de las ventanillas y puertas. Asegúrese de que no asoman manos, pies o cabeza.

8. Dar ejemplo

El mejor ejemplo para el niño es el comportamiento adecuado del adulto. Ponte siempre el cinturón de seguridad y asegúrate de que tus hijos lo vean. Y nunca dejes objetos sueltos en el habitáculo. Las personas y los objetos, si no van sujetos, se pueden convertir en peligrosos proyectiles que pueden aplastarles.

9. Salidas seguras

Aparca siempre el vehículo junto a la acera y no desbloquees las puertas hasta que hayas estacionado definitivamente y no exista peligro para que tus hijos entren o salgan. Asegúrate de que los niños utilizan la puerta adecuada y salen sin correr.

10. Autobús con cinturón

Si los niños viajan en transporte escolar o discrecional, preocúpese de que el vehículo tenga cinturones (muchos ya cuentan con ellos). Uno de los principales riesgos de accidente está en la subida y bajada del autobús. Dentro deben evitar levantarse
del asiento con el vehículo en marcha.

Fuente: DGT

¿Sabes lo que es el «Carpooling»?

«Compartir coche» o «coche compartido» son alternativas en español al anglicismo «carpooling», término con el que se alude a la práctica de ponerse de acuerdo varias personas para repartir gastos durante un trayecto o un viaje entero en un mismo vehículo, señala la Fudéu BBVA.

«Compartir coche» o «coche compartido» son alternativas en español al anglicismo «carpooling», término con el que se alude a la práctica de ponerse de acuerdo varias personas para repartir gastos durante un trayecto o un viaje entero en un mismo vehículo, señala la Fudéu BBVA.

En los medios de comunicación pueden encontrarse frases como «La Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres no afectará a los usuarios que hagan uso del car pooling», «No solo se han dado un susto las compañías de carpooling; también han suspirado de alivio los miles de usuarios» o «Para finalizar, también habría que hablar del fenómeno del ‘carpooling'».

Para referirse a esta práctica de ir varias personas en un mismo coche pagando los gastos entre todos, en español se ha usado tradicionalmente la expresión «compartir coche».

No hay necesidad de inventar palabras ni de incorporar extranjerismos por el hecho de que quienes viajan en el mismo vehículo sean desconocidos que se han puesto en contacto mediante determinadas páginas o aplicaciones informáticas.

Sí es adecuado emplear «Carpooling», no obstante, cuando se haga referencia específicamente a la compañía que tiene este nombre propio.

La Fundéu BBVA, que trabaja asesorada por la Real Academia Española, añade que, según el contexto, si la frase en que se encuentra «carpooling» requiere un sustantivo, también es posible sustituir el anglicismo por «(uso de) coche compartido».

Así pues, en los ejemplos anteriores lo apropiado habría sido escribir «… no afectará a los usuarios de servicios para compartir coche», «No solo se han dado un susto las compañías de coches compartidos…» y «Para finalizar, también habría que hablar del fenómeno del uso de coches compartidos».

Por último, se recuerda que esta práctica es distinta del «préstamo o uso temporal de vehículos» («car sharing» en inglés), que apunta a aquellos sistemas que ponen a disposición de potenciales usuarios vehículos que se pueden usar por horas y que están disponibles en múltiples puntos de una ciudad.

La Fundación del Español Urgente (www.fundeu.es), promovida por la Agencia Efe, patrocinada por BBVA, y cuyo principal objetivo es el buen uso del español en los medios de comunicación, cuenta con la colaboración, entre otros, del Instituto Cervantes, la Fundación San Millán, Accenture, Gómez-Acebo & Pombo, CELER Soluciones, Hermes Traducciones, Linguaserve y Abengoa.

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/

¿Qué tengo que revisar en mi coche antes de salir de viaje?

Antes de viajar es clave revisar los frenos, el estado de los neumáticos, el tubo de escape y los amortiguadores.

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Recomendaciones para la seguridad centrándonos en cuatro partes esenciales del vehículo a revisar.

Sistema de frenado: Cada frenazo provoca inevitablemente el desgaste de las piezas de fricción: pastillas, zapatas, etc. Por eso es recomendable controlar el estado de las pastillas de freno cada 10.000 kilómetros. Los principales síntomas de frenos en mal estado son: variación de la trayectoria al frenar, el recorrido del pedal varía, falta de potencia y precisión al frenar o encendido del testigo de frenos. Los discos de freno deben comprobarse cada vez que se cambien las pastillas y sustituirse cuando el disco esté ovalado, oxidado, arañado, presenta un reborde o el espesor es inferior al habitual. Además, periódicamente debe comprobarse el líquido de frenos y sustituirlo cuando el punto de ebullición es inferior a 165º

C. Neumáticos:Unos neumáticos en buen estado garantizan un buen agarre a la carretera y aumentan la seguridad y el confort del vehículo. Es necesario revisar la presión de los neumáticos periódicamente y sustituirlos cuando la profundidad del dibujo de la goma sea inferior a 1,6 milímetros o sufra deformaciones, golpes o desgaste irregular. Una mala alineación de las ruedas afecta al desgaste de los neumáticos y a otros elementos de la dirección y la suspensión del coche, por lo que debe comprobarse el mantenimiento de los elementos de suspensión cada 20.000 kilómetros.

Tubos de escape: Un tubo de escape en mal estado provoca un mayor consumo además de sobrepasar los límites acústicos legales. A su vez, existe peligro de somnolencia al penetrar gases tóxicos en el interior del vehículo. Debe cambiarse cuando se aprecie una sonoridad anormal, presente agujeros o haya un consumo irregular. Amortiguadores Finalmente, es recomendable realizar una verificación del estado de los amortiguadores cada 20.00 kilómetros. Si el vehículo derrapa en los virajes, tiende a hundir la parte delantera en la frenada, tiene una mayor sensibilidad a los vientos laterales o los neumáticos están desgastados irregularmente son síntomas de desgaste de los amortiguadores.