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Consejos prácticos para el verano.

Llega el verano, y debido al calor, las averías en nuestros coches son más frecuentes. Para evitarlas, os damos unos cuantos consejos.

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1. Las altas temperaturas afectan a la vida de las baterías

Si nuestro coche va a quedar inmovilizado durante más de un mes, es mejor que desconectemos la batería y la guardemos en un lugar fresco y seco. Cuando la coloquemos de nuevo, hay que asegurarse de que queda bien sujeta.

También hay que prestar atención a la evaporación rápida de los fluidos de la batería por exceso de temperatura, que lleva a la corrosión en distintas terminales y conexiones. Debemos mantenerlos lo más limpios posibles, sobre todo si vivimos o vamos a una zona costera.

2. Sistema de refrigeración

Es importante asegurarse de que el sistema de refrigeración funciona correctamente y de que el líquido de frenos y el nivel de aceite son los adecuados, ya que el calor puede contribuir a su evaporación y estropear las distintas terminales y conexiones del vehículo.

3. Cuidado con el calor en los neumáticos

Conducir con ruedas poco infladas no solo afecta el comportamiento y frenado del coche, sino que también puede provocar que las gomas se sobrecalienten y se incremente el riesgo de pinchazo o reventón.

4. Vigila la temperatura del motor

La temperatura óptima son 90 grados, si se sobrepasa, parar inmediatamente el motor para prevenir daños en el mismo.

5. Lava el coche de forma regular

Si exponemos el coche al sol durante varias horas al día, podemos utilizar cera con absorbente para rayos ultravioleta, que protege la pintura del coche de los daños causados por el astro rey. Las partes de cuero y vinilo del interior requieren también una limpieza especial para que no envejezcan rápidamente debido a las temperaturas extremas.

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Fuente : http://www.endado.com/

El calor y la conducción: riesgos y prevenciones

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Conducir con calor resulta agotador y peligroso. Sabemos que uno de los grandes enemigos del conductor es el calor. Circular a temperatura elevada en el interior del vehículo afecta al conductor y a los demás ocupantes del vehículo. En esas condiciones se producen en el organismo una serie de reacciones que están contraindicadas a la hora de ponerse al volante. Sin embargo, muchas veces es inevitable conducir con calor. Muchos profesionales pasan horas en la carretera y, en verano, es común ver largas filas de coches en dirección a las zonas costeras o destinos vacacionales. Por ello, conducir sí, pero siempre extremando la prudencia y observando unas medidas elementales de circulación.
Según la DGT, lo ideal sería evitar conducir en las horas o jornadas más calurosas. Está demostrado que el interior del vehículo puede alcanzar unos 15 grados más de temperatura que la que se registra en el exterior. Esto tiene unas consecuencias negativas a la hora de conducir que desaconsejan tal actividad. Sin embargo, no siempre es posible dejar el coche en el garaje durante los días calurosos.

Mientras mayor sea la temperatura en el interior del vehículo, la capacidad de reacción del conductor disminuye ya que aumenta la sensación de somnolencia y se ralentiza el tiempo de reacción.

¿Qué efectos tiene el calor en la conducción?

Existen numerosos estudios que demuestran la relación entre calor y conducción peligrosa. El calor afecta al sistema nervioso y hace que nuestro organismo tienda a relajarse. Esto está muy bien para estar tumbado en la playa pero una persona al volante ha de tener los cinco sentidos en estado de alerta mientras conduce.
Por otra parte, no sólo disminuye la capacidad de concentración y de percepción de obstáculos. La somnolencia supone un gran peligro ya que el conductor puede sufrir lapsus y perder el control del volante. Por ello, es necesario evitar las comidas y bebidas copiosas antes de conducir. Ni que decir tiene que el alcohol está absolutamente prohibido. No olvidemos que los accidentes causados por conductores ebrios se incrementan espectacularmente en verano.

¿Qué consejos seguir para conducir con calor?

Cómo ya hemos señalado, al conducir con calor deberás usar el sentido común y evitar situaciones peligrosas que puedan ser causa de un accidente:

  • Antes de salir de viaje, haz la puesta a punto a tu vehículo y comprueba que todo funciona correctamente. Si tener una avería en carretera siempre es un fastidio, lo será más si además te quedas tirado en carretera a más de 30º.
  • Si puedes, elige las primeras horas de la mañana para salir. Esta medida es muy recomendable sobre todo si se prevén altas temperaturas y vas a viajar con niños.
  • Al volante no consumas ni una gota de alcohol ni tampoco sustancias que alteren la percepción. El alcohol, además de provocar somnolencia y disminuir tus reflejos, aumenta la sensación de calor.
  • Evita las comidas y bebidas abundantes y con exceso de calorías. Te sentirás mejor con alimentos ligeros como ensaladas y frutas.
  • Al conducir evita la ropa ceñida. Es mejor utilizar una vestimenta cómoda, de color claro y tejido transpirable.
  • Bebe a menudo, a ser posible, agua. Las bebidas azucaradas no son aconsejables ni tampoco preparados lácteos que se digieren más lentamente y producen sensación de pesadez.
  • Tampoco es muy recomendable el exceso de bebidas energéticas ya que causan alteración en los reflejos.
  • Para como mínimo cada dos horas o incluso antes si te sientes fatigado, estira las piernas y aprovecha para refrescarte.
  • Si sientes fatiga o somnolencia, no dudes en parar a descansar. Está demostrado que cerrar los ojos y descansar unos minutos tiene un efecto reparador instantáneo. NUNCA conduzcas si sientes sueño: los síntomas de que necesitas descansar son el aumento del parpadeo e irritación de ojos, moverte mucho en el asiento o hacer esfuerzos por centrarte en la carretera. No vale la pena continuar. Para en algún lugar a la sombra y descansa. Como dice el refrán: “mas vale llegar tarde…”

Existe una relación directa entre siniestros y calor. Según estudios realizados por especialistas cualificados, está demostrado que el exceso de temperatura en el interior del vehículo incide negativamente en el organismo a la hora de responder adecuadamente a las señales en la carretera. El calor hace aumentar el nivel de estrés.

El cuidado

Sabemos que, al volante, todas las precauciones son pocas. Siempre que vamos conduciendo nuestros sentidos se ponen en estado de alerta de manera automática. El calor excesivo hace que el cuidado al conducir disminuya ya que dicho nivel de alerta desciende considerablemente. Dejamos de ver las señales de la carretera con la misma nitidez y nuestra reacción ante obstáculos imprevistos es sensiblemente inferior. Ya sabemos cuán importante es reaccionar con rapidez ante un obstáculo inesperado.

Débil respuesta a la recepción de información de las señales

Se han realizado numerosos estudios en los que queda de manifiesto que, cuando conducimos con calor, aumenta la fatiga. Esto hace que nuestra atención hacia los estímulos y señales en la carretera disminuyan. En estado de fatiga, es fácil saltarse señales de tráfico tan importantes como una señal de STOP con el consiguiente riesgo de colisión. También aumentan el número de errores, como pasarse las salidas de la autovía, semáforos en rojo, no ver cambios de nivel etc.

La capacidad de reacción

Directamente relacionado con lo anterior, al aumentar la temperatura disminuye la velocidad y capacidad de reacción. Esto hace que la posibilidad de sufrir un siniestro aumente considerablemente. Nuestra seguridad, la de los demás ocupantes del vehículo y la de otras personas contra las que podamos impactar pueden verse comprometidas seriamente.

El nivel de ansiedad

Si normalmente los niveles de estrés aumentan al conducir, cuándo lo hacemos en condiciones desfavorables aumentan aún más. El calor hace que una persona se vuelva irascible e irritable y vuelque esa irritabilidad en la forma de conducir: en estas condiciones se tiene un menor respeto hacia los otros conductores, el conductor se vuelve impaciente y exigente y, por tanto, peligroso. Además la ansiedad y el estrés aumentan la fatiga y también disminuyen el estado de alerta, aumenta el malhumor y la prudencia se ve afectada.

Disminución del tiempo de aguante conduciendo

Mientras más calor haga, menor resistencia tiene una persona al volante. Seguramente habrás sentido esa sensación al viajar en verano cuándo las temperaturas son elevadas. La resistencia al volante disminuye en los trayectos largos y es necesario parar más a menudo ya que la fatiga aumenta con mayor rapidez.

Por todo ello nuestro consejo es que si no tienes más remedio que conducir con calor, sigas nuestros consejos para minimizar los efectos del mismo en tu organismo.


 

Normas de prudencia al conducir con calor:

  • Hidratarse a menudo con agua. Evitar bebidas azucaradas y preparados lácteos.
  • Realizar paradas frecuentes.
  • Mantener en buen estado los elementos de refrigeración del vehículo.
  • La conducción se puede volver peligrosa a más de 24º. Utiliza el aire acondicionado o climatizador.

Recuerda:

  • No tomes bebidas alcohólicas.
  • Siempre que sea posible, al viajar evita las horas centrales de calor.
  • Si viajas con niños, es preferible viajar de noche o a primeras horas de la mañana.
  • Es fundamental beber agua para evitar deshidrataciones.
  • Evita las comidas y bebidas copiosas.
  • No abuses de bebidas estimulantes. Si sientes somnolencia es mejor parar y “echar una cabezadita”. Unos 10 minutos bastarán.

Fuente:http://www.anudaseguros.es/